,

¿Por qué cada año parece durar menos?

Cuando éramos chicos, un verano parecía eterno. Ahora pestañeamos y volvió a ser diciembre. El reloj no cambió. Nuestra experiencia del tiempo, sí.

Cuando éramos chicos, un verano parecía eterno. Ahora pestañeamos y volvió a ser diciembre. El reloj no cambió. Nuestra experiencia del tiempo, sí.

Una de las claves está en distinguir el tiempo que vivimos del tiempo que recordamos.

¿Por qué el tiempo pasa más rápido cuando crecemos?

Una tarde aburrida puede parecernos eterna mientras ocurre y, sin embargo, desaparecer casi por completo cuando miramos hacia atrás.

Ahí está una de las claves: nuestra memoria no guarda un registro perfecto de cada día. Cuando miramos hacia atrás, reconstruimos el pasado a partir de acontecimientos, cambios y recuerdos que funcionan como puntos de referencia.

Por eso hay que distinguir dos cosas. Una es cuánto dura algo mientras lo estamos viviendo. Otra, cuánto sentimos que duró cuando miramos hacia atrás.

Y esas dos experiencias pueden ser completamente distintas.

El problema de hacer siempre lo mismo

En estudios sobre percepción del tiempo, períodos llenos de actividades rutinarias fueron recordados como más cortos que períodos equivalentes con experiencias menos rutinarias.

Tiene cierta lógica. Pensá en dos semanas.

En una trabajaste, comiste, entrenaste y dormiste más o menos a los mismos horarios.

En la otra conociste un lugar nuevo, fuiste a un recital, viste a alguien que hacía tiempo no veías y aprendiste algo por primera vez.

Las dos duraron exactamente siete días. Pero la segunda puede dejar muchos más acontecimientos distinguibles para reconstruirla después.

Eso no significa que tengamos que vivir buscando novedades para conseguir que la vida “dure más”. La percepción del tiempo es bastante más compleja y también intervienen la atención, las emociones y la memoria.

Pero sí ayuda a entender por qué meses de rutina pueden comprimirse cuando los recordamos.

Por qué el tiempo pasa más rápido cuando crecemos: reloj y calendario

Thomas Mann ya había jugado con esta idea

En La montaña mágica, Hans Castorp llega a un sanatorio en los Alpes pensando quedarse unas pocas semanas.

Al principio todo es nuevo. Las personas, los horarios, las comidas, las reglas, el paisaje. Y el tiempo parece avanzar lentamente.

Después llega la rutina.

Los días empiezan a parecerse. Las mismas comidas, los mismos descansos, las mismas conversaciones. Y de pronto ya no pasan días: pasan meses. Después, años.

Thomas Mann hace algo extraordinario con la propia estructura de la novela: las primeras semanas ocupan muchísimo espacio, mientras que después períodos cada vez más largos pueden comprimirse.

Lo que la psicología estudia como percepción retrospectiva del tiempo, Mann lo convierte en experiencia literaria.

Collage sobre La montaña mágica de Thomas Mann y la percepción del paso del tiempo.

Entonces, ¿podemos hacer que el tiempo vaya más despacio?

No podemos ralentizar el reloj. Y tampoco sabemos que llenar nuestra agenda de experiencias nuevas vaya a conseguirlo.

Pero todo esto deja una idea interesante: cuando nuestros días tienen pocos elementos que los distingan entre sí, períodos enteros pueden parecernos mucho más breves cuando miramos hacia atrás.

Quizás la respuesta no sea hacer más cosas.

Quizás sea prestar más atención a las que ya estamos viviendo.

Un poco de mundo, en síntesis.


Fuentes para seguir leyendo

Avni-Babad & Ritov (2003), Routine and the Perception of Time.
Rutina y percepción retrospectiva del tiempo.
PubMed

Frontiers in Psychology (2025), The time of your life.
Memoria, rutina y percepción del paso del tiempo.
Frontiers

Memory & Cognition (2026).
Edad, nuevos recuerdos y percepción del tiempo.
Springer Nature

Thomas Mann, La montaña mágica (1924).
Referencia literaria sobre rutina y experiencia del tiempo.

Crédito de imagen: primera edición de Der Zauberberg (1924), H.-P. Haack / Wikimedia Commons, CC BY 3.0.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *