Estoicismo aplicado a la vida diaria: cómo usar una filosofía de hace 2.000 años hoy

Una filosofía de hace más de 2.000 años puede servir para lidiar con críticas, incertidumbre, planes que salen mal y hasta mensajes sin responder. La clave está en entender qué depende de vos y qué no.

Portada sobre estoicismo aplicado a la vida diaria con una escultura clásica y el texto “Estoicismo para la vida real”.

Ser estoico no significa aguantar todo sin sentir nada.

Esa es probablemente la versión más popular del estoicismo. También es bastante injusta con lo que realmente proponían los estoicos.

Para Epicteto, Séneca o Marco Aurelio, la cuestión era mucho más práctica: aprender a distinguir qué depende de nosotros, revisar los juicios que hacemos sobre lo que nos ocurre y actuar de la mejor manera posible frente a aquello que no podemos controlar.

Por eso una filosofía nacida hace más de dos mil años puede aplicarse a cosas bastante contemporáneas: que alguien no responda un mensaje, recibir una crítica en el trabajo, perder un vuelo o ver cómo un plan que esperabas se arruina.

Entonces, ¿qué es el estoicismo?

El estoicismo nació en Atenas alrededor del 300 a. C., con Zenón de Citio. Más tarde se desarrolló también en Roma y algunos de sus nombres más conocidos fueron Séneca, Epicteto y Marco Aurelio.

Pero no era simplemente una colección de máximas para atravesar malos momentos.

Era una filosofía sobre cómo vivir bien.

Para los estoicos, una vida buena no dependía principalmente del dinero, el reconocimiento o la suerte. Lo central era la virtud, entendida como vivir y actuar de acuerdo con la razón y desarrollar un buen carácter.

Línea de tiempo del estoicismo desde Zenón de Citio hasta Marco Aurelio, con Séneca y Epicteto y sus principales ideas.

La idea que te conviene recordar

Epicteto abre su Enquiridión, un breve manual que reúne de forma condensada sus enseñanzas prácticas, con una distinción extraordinariamente simple:

hay cosas que dependen de nosotros y cosas que no.

Parece obvio.

El problema es que buena parte del tiempo vivimos como si no lo fuera.

Podés prepararte durante días para una entrevista. No podés decidir que te contraten.

Podés decirle a alguien lo que sentís. No podés decidir qué va a sentir esa persona.

Podés publicar algo en redes. No podés controlar qué van a pensar los demás.

Epicteto coloca dentro de nuestra esfera cosas como nuestros juicios, intenciones y elecciones. En cambio, la reputación, las posesiones, las relaciones con otros o el éxito de nuestros proyectos dependen también de factores externos.

Y ahí aparece una de las herramientas más útiles del estoicismo:

poner más energía en nuestra propia acción y menos en exigir que el mundo responda como queremos.

¿DEPENDE DE VOS?

Probalo vos

Ya entendiste la teoría. Ahora veamos si es tan fácil reconocerla cuando pasa en la vida real.

Prepararte bien para la entrevista

Que finalmente te contraten

Explicar cómo te sentís

Que la otra persona cambie de opinión

Cómo aplicar el estoicismo a la vida diaria

La próxima vez que algo no salga como esperabas, probá hacerte una sola pregunta:

¿Qué parte de esta situación depende de mí?

Si depende de vos, actuá. Si no depende de vos, elegí cómo responder. Y si depende solo en parte, hacé tu parte sin confundir esfuerzo con control.

No se trata de que nada te afecte. Se trata de reconocer dónde está tu margen de acción.

Un poco de mundo, en síntesis.

Fuentes para seguir leyendo

Internet Encyclopedia of Philosophy, “Stoicism”
Para el origen del estoicismo, Zenón, la virtud y su desarrollo histórico.

Stanford Encyclopedia of Philosophy, “Epictetus”
Para su filosofía, sus ideas sobre elección, juicios y aquello que está en nuestra esfera de acción.

Perseus Digital Library, Enchiridion de Epicteto
Fuente primaria para el manual que mencionamos en el artículo.

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